Células Madre mesenquimales: emerge un nuevo frente en el tratamiento COVID19

Actualmente, el tratamiento de los pacientes con la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID19), en particular los que padecen neumonía grave, es un desafío, ya que no existe una farmacoterapia eficaz para el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2).

La neumonía grave se reconoce como un síndrome clínico, caracterizado por una hiperinducción de la producción de citocinas proinflamatorias, que puede inducir daño orgánico seguido de edema, disfunción del intercambio de aire, síndrome de dificultad respiratoria aguda, lesión cardíaca aguda, infección secundaria y aumento de la mortalidad.

Debido al potencial inmunorregulador y de diferenciación de las células madre mesenquimales (MSC), nuestro objetivo es esbozar los conocimientos actuales sobre la aplicación clínica de las MSC en los pacientes de COVID19.

Con base en los resultados de las investigaciones clínicas preliminares, se predice que la terapia con MSC para pacientes infectados con SARS-CoV-2 es segura y efectiva, aunque serán necesarios múltiples ensayos clínicos con un seguimiento prolongado para determinar los efectos a largo plazo del tratamiento en pacientes con COVID19. .

IL-1β (interleucina 1 beta), IL-2 (interleucina 2), IL-6 (interleucina 6), IL-7 (interleucina 7), IL-10 (interleucina 10), IFN-γ (Interferón gamma), TNF -α (factor de necrosis tumoral alfa), Ang-1 (angiopoyetina 1), MCP-1 (proteína quimioatrayente de monocitos 1), MIP-1α (proteínas inflamatorias de macrófagos 1 alfa), GCSF (factor estimulante de colonias de granulocitos), ICAM (adhesión intercelular Molécula 1), VCAM (proteína de adhesión de células vasculares 1), BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular), PDGF (factor de crecimiento derivado de plaquetas), TLR3 (receptores tipo Toll 3), TLR4 (receptores tipo Toll 4), LPS (Lipopolisacárido), MHC-I (Complejo mayor de histocompatibilidad clase I), MHC-II (Complejo mayor de histocompatibilidad clase II), CRP (Proteína C reactiva), AST (Aspartato aminotransferasa), ALT (Alanina aminotransferasa), RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa), PaO2 (presión parcial de oxígeno), FiO2 (fracción de oxígeno inspirado), PCT (túbulo contorneado proximal), SAA (Agencia de adopción especializada), PSI (libra por pulgada cuadrada), tomografía computarizada (tomografía computarizada)
Introducción

El síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) ha atraído la atención mundial como el agente causante de la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID19) y su morbilidad y mortalidad asociadas en todo el mundo. Al día de hoy, se han reportado aproximadamente 6,9 ​​millones de casos confirmados de COVID19 en más de 213 países y territorios con un estimado de 53.000 enfermos críticos y 4.02.000 muertes (https://www.worldometers.info/coronavirus/). Detectado por primera vez en un grupo de pacientes con neumonía de causa desconocida en la ciudad de Wuhan, China, en diciembre de 2019, en dos meses el brote fue declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los datos clínicos sugieren que los ancianos y las personas con problemas de salud subyacentes crónicos son más propensos a la enfermedad y muerte asociadas con el SAR-CoV-2 que los jóvenes. Actualmente, no existe un tratamiento anti-viral específico o vacunas efectivas disponibles para COVID19. Las terapias disponibles incluyen antibióticos antivirales no específicos para tratar infecciones bacterianas y sepsis, y corticosteroides para reducir la inflamación. Sin embargo, estas medidas fallan en pacientes con enfermedad grave, que se caracteriza por una tormenta de citocinas.
Las manifestaciones clínicas de la infección viral, especialmente el SARS, incluyen un pródromo leve de fiebre y mialgias que duran de 3 a 7 días, durante los cuales se produce la replicación viral. La tos, los síntomas respiratorios, la disnea y la hipoxemia son las manifestaciones habituales durante la segunda semana de la enfermedad. Finalmente, la disnea puede progresar a insuficiencia respiratoria, neumonía progresiva y SDRA.

Fuente: Cytotherapy

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